martes, 27 de octubre de 2009


Confesión

Amontonamiento de gentuza milonguera: grupos de parejas de bailarines profesionales, grupos de integrantes de compañías de bailarines profesionales, grupo de los del fondo: milongueros de esos con aires de respetados en el ambiente, grupetes de amigos, grupetes de compañeros de clases de tango…
Bassssta!!!. Es triste pero real: no tengo condiciones para ser ni líder de grupo ni integrante de grupo porque detesto los grupos. Bah!, no se si el verbo adecuado a esta impresión es "detestar" pero cómo me cuesta ser parte de una reunión ocasional ( que no sea la que me compromete corporalmente y donde puedo fluir con pasión desgarradora).
Y, esto de llegar a un lugar como la milonga donde hay acurrucamientos varios me altera tanto tanto tanto que me hace sentir una piltrafitita. No se, me parece que por ahí sufro de una especie de fobia social. Y, tal vez no sea de un grado tan alto como para inhibir mis frecuentes deambules milongueros pero…
El tema es así: ya en la esquina de llegar al reducto nocturno me empieza a agarrar una especie de manía de acciones físicas: abro cartera, busco los Halls, me meto uno en la boca, busco billetera, saco plata, me arrepiento, guardo plata en billetera y luego guardo billetera en cartera, saco mi cremita de párpados, desenrosco la tapita de la cremita, unto la yema de mi dedo índice derecho con la misma...Parece que la cosa es estar haciendo algo. Luego vienen pensamientos varios - contradictorios por cierto.
Y entro haciéndome la canchera por los segundos que puedo. Al ratito no puedo más: demasiado esfuerzo. Entonces doy rienda suelta a que sea lo que sea, a que sea la que soy.
No miro como buscando pero si alguno se me anima, me busca y me lleva al espacio; a ese espacio donde "al fin andar sin pensamiento".

6 comentarios:

  1. Me gustaría que me sanen oh mujer con esa postura de amor.....

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  2. encuéntrame en la milonga y te sanaré en un abrazo

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  3. qué bueno que hayas incorporado enlaces para que escuchemos tangos, avanti el blog de malu zurita carajo!

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  4. Los espacios de anonimato, en esos lugares todos están en la misma situación, indefensos, no hay grupos, nadie se conoce... es ahí dónde quién nunca ha pertenecido se siente liberado, sin presión social, portando su estado inconexo con fluidez y libertad... sin pensamiento. ed.

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