miércoles, 16 de diciembre de 2009

"CLIMAX CONTROL"




Luego de una performance que hice en la Laguna Azul, Córdoba, el sábado pasado, contratada por una marca de bebida energizante ( supongo que conocida entre el mundillo púber porque estaba repleto de carnes frescas), tuve que volver a Baires a los piques. El pobre de Iván ni se enteró de que estuve. No podía imaginar verlo sin tres horitas disponibles por lo menos para jugar y desparramarnos uno encima del otro.
Sucedió que la noche anterior, festejando el "Día del tango" en Canning conocí un japonés. Me encantó bailar con este hombre y, me invitó a pasar un día enterito enterito en su casita de un country de Escobar para que él pudiese avanzar en su baile. En mi rol de taxi dancer ahí estuve. No hay manera que me canse de bailar. En un momento sólo atiné a desnudarme de pies. Entonces mis deditos acariciando su piso fresco de mármol se topaban de vez en cuando con sus pies vestidos, discretos, salvajes. No me cansé de bailar en las casi doce horas de tangos compartidos. Pero, qué ganitas de más por favor. Además, por las dudas, me había depilado mi pubis que estaba más que demoníaco, esperando propuestas pervertidas.
Me parece que me excitó su compostura, su resuelta distancia, su mano abierta hundiéndose a cada compás sobre mi espalda. Para qué más. Para qué entrometer mi lengua sutilmente entre sus pelitos japoneses?. Con qué intención dejar disparar a mi pilla mano sobre su nuca lampiña y que continúe removiéndose por quién sabe qué huequito. Para qué; para qué arrebatar la posibilidad del deseo dulce de tener a este hombre atravesando los límites de mi rombito. Para qué destrozar la magia de ese abrazo naranja...
Muchas veces, si está tan placentero el abrazo en el tango, preferible es no probar sobrepasarlo. Me he llevado algunos chascos.
Ufa!, quería estrenar los preser nuevos!

5 comentarios:

  1. qué reiterativo lo tuyo, me aburrís y, si encima no hay foto...desastre

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  2. muy bueno. no hagas caso al opus dei. censores. envidiosos

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  3. y yo le iba a advertir, pero no fue necesario.. cuando fuimos en el Silver Shadow de Vancouver a Tokyo, me encontré, buscando una milonga, con Himeko... pretendía ser milonguera y yo pretendía llevarla a la cama... era menuda (vaya novedad) y de aspecto juvenil.. dudé mucho tiempo en decidir si era de edad apropiada. Su buen manejo del inglés y cierta (supuesta) perspicacia de mi parte me convencieron. Vivía a cuadras de la milonga con una compañera que no iba a volver. Las japonesas (al menos las que conocí) son apasionadas y Himeko no parecía la excepción.. Pero ella fue la primera que conocí... No es que sea bien dotado, pero nunca tuve quejas, sin embargo, esa noche me sentí desproporcionado... no estaba pagando por sexo de modo que no entendía el énfasis de la nipona... con el tiempo comprendí que los japoneses no se caracterizan por su "dotación"... Himeko me lo demostró proyectándome algunas pornos nacionales..
    Por suerte no necesité advertirle que se hubiera desilusionado..
    Sobre todo si se hubiera acordado de mi..

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  4. asi que el ponja muy correcto? mejor que quedó ahi...seguro que te tocaba todo el trabajo a vos..

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  5. no se qué mejor Ami , no hay mas lindo trabajo.Los japoneses ( y acá meto todos los de ojos achinados en la misma bolsa), tienen -como bien describe el hombre anónimo "dotado", una característica y es la pasión. Basta verlos bailar y si se puede no quedarse viéndolos. De hecho mi método es difundido mas en Japón que en Argentina. Hay una necesidad corporal de investigar, profundizar, conocer, trascender, explorar, estar presentes y no pasar cual ráfagas. Y esto abarca el tango y se extiende a los espacios sociales y de intimidad. Me duele haberme perdido un japonés.

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