sábado, 2 de enero de 2010


ANOCHE


Cinco minutos antes de partir de la milonga, un muchacho pelilargo y algo desabrido para mi gusto, me dijo que soy más fría que un iglú cuando no bailo. Y, amablemente, me convidó un trago amargo de cerveza negra. Me encanta la cerveza negra. Este mismo muchacho, otorgándose la confianza para preguntar a su antojo, me sorprendió: - ¿ Por qué no bailan hasta reventarse? ( haciendo mención a alguien con quien bailo poquito pero intenso). Sonreí asintiendo con la cabeza. Mientras,este chico blanquecino me dedicaba a capella "Se va la vida"
Me vine caminando con mi pinta brava, bajo el ramaje de tipas que me regalaba brisita fresca en el escote. La madrugada estaba linda linda. Un perro flaco castaño acariciaba con sus patas las patas de su amante perra mientras la penetraba al ritmo de cierta ansiedad matinal.
Sólo Jerónimo Luis me puede haber visto cuando me quité el corpiño. Qué hermosa sensación es la de andar suelta, desabrochada, desanudada, despojada, holgada, blandita, con zapatos en la mano y no en los pies.
Sacudida por haber disfrutado del abrazo que no abunda, sacudida por
tus palabras y la noche (mas noche que palabras). Sacudida, porque aún no pudiendo dejar de sentirme impenetrable fuera de la pista, algo parece que se escurre.
video

3 comentarios:

  1. qué sería bailar hasta reventarse?, suena a propuesta interesante.

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  2. buen video y buenos tangos

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  3. no daba dos pesos por ud cuando pancho me contó de tu blog( lo reconozco) pero estos perros cojiéndose o coGiéndose, imaginarla a ud. haciendo este videito y sacándose el corpiño una madrugada después de una milonga me calienta y me enternece.

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