jueves, 27 de mayo de 2010


MILONGA DEL ANGEL

No creí que el tango era también para bailar hasta que un hombre, demasiado perfumado y arreglado para las cuatro de la tarde, se acercó y, sin dejar pasar con su mirada mi falta de atuendo milonguero, me tomó de la mano y me llevó a la pista. Y ahí quedaron mi taza con café con leche tapada con el platito ( para que no se enfríe) y las dos medialunas. Mientras, las zapatillas se me retobaban sobre el piso y mis ojos se perdían ante los brillos de las mujeres que apenas podían caminar pero que en el baile, se convertían en adolescentes, arriesgadas, confiadas en los brazos de cualquier hombre. Otras, ahí estaban cuando llegué y cuando me fui : sentaditas con las manos cruzadas sobre la mesa, como esperando...
Ángel fue el primer hombre que se animó a bailar conmigo en una milonga (La Ideal) y , quien generoso intentó trasladarme (sin precio alguno) todo lo que sabía en cuanto a baile. Su tarjetita no se donde la habré extraviado pero lo presentaba como "El Ángel del Tango".
Este es mi homenaje esté donde esté (hace muchísimo que no lo veo) . No olvidaré mi comodidad entre su abrazo, ni su voz, ni sus consejos técnicos, ni su aliento a mentol, ni su porte robusto de bailarín compradrito ni su calidez, ni sus plantas, ni cómo le gustaba la tanda de vals, ni un "bon o bon" que una mañana me regaló. GRACIAS.
PD: de más está decir que si alguien llegara a conocer de quien hablo, me mande algún dato sobre sus actuales parajes milongueros.

2 comentarios:

  1. a este tambien te lo garchaste?

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  2. epa!; qué atrevido!; un señor realmente Angel; me invitaba a darme clases a su depto. en Almagro, me regalaba bombones...

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