domingo, 13 de marzo de 2011

MILONGA DE MIS AMORES

La milonga es como el sexo: si está de manera constante es adictiva pero, si cortás y pasa un tiempo de abstinencia, te da cosita volver. Querés que esa noche de regreso a la pista sea "la noche" pero ( y si lo sabremos!), no todas las noches son buenas en la milonga. He llegado hasta tener informantes como para llamar de antemano y tantear el panorama. Lo que marca la diferencia entre una buena y una mala noche lo hace la calidad en el baile y, para sumar puntos, los portadores de tal baile. Nada fácil.

No estoy preparada para recibir frustraciones. No estoy preparada para que mi vuelta no sea altamente placentera y ardiente. Entonces, opto por resguardarme en la no tan ya soledad de mi casa/caja. Y acá me quedo: saboreando un vinito, descalza, sin maquillaje, por ahí encremada ( con la ilusión de que se me borre alguna arruga) y canturreando bajito...

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