lunes, 7 de noviembre de 2011

YIRA YIRA

Atravesé las puntas de las rejas que lo encierran, con un fernet grande en vaso plástico. Acomodé la bolsa de Flabella entre una montañita de tierra.
Me dieron ganas de golpearlo; destruirlo, amordazarlo, dinamitarlo, volarlo en mil pedazos y dejarlo ahí tirado. No lo quiero duro, no lo quiero muerto. Lo quiero!. A él y a otros tantos que siento ir conociendo aún desconociéndolos. Volví a casa pensando en los tangueros muertos y en esos milongueros a quienes, sin escatimar amor, me entrego.

1 comentario:

  1. urra para esto que te pasa y que puedes expresar con tal simpleza; sergio

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