lunes, 26 de septiembre de 2011

Esos hombres que me abrazan y no olvido, esos hombres que en noches milongueras y no tan milongueras se me aparecen junto al deseo de tenerlos...Esos hombres que despiertan la excitación de mi cuerpo y hasta un estado de puro amor...Esos hombres suelen tener la característica de ser sencillitos ( al menos en la manera de bailar), de ser suaves e intensos en su manera de abrazar, de ser dulces y penetrantes con su manera de mirar. Los hombres que mas me gustan en la milonga son aquellos de quienes menos datos tengo. Los conozco mucho- creo; estoy segura de conocerlos mucho. Y, los amo en silencio cuando suena algún tango y nos encuentra juntos. Hace un tiempo estuve un poco desestabilizada emocionalmente: tal vez el post parto, la ausencia del padre de mi hija, la falta de trabajo, la soledad, la escucha excesiva de tangos, de alcohol, de mala vida...La cosa es que no tenía ganas de vivir más. Todavía las tengo guardadas: cuatro cartas para los cuatro milongueros a quienes siento amar al bailar y suelen confundirme al no bailar. Les escribí porque me imaginé dejando esta vida y queriendo que sepan el por qué de mi decisión y, aunque parezca descabellado, el amor que siento entre sus brazos y lo que pienso y siento por cada uno. Ahí quedaron las cartas. Me desahogué pensando en ellos y por pensar en ellos, las penas se me fueron y las ganas de balearme en un rincón también.
Algún día puede que me anime a hacerles llegar a cada uno su carta. Ahora se me ocurre que podría exponerlas por este medio pero el tema de dar nombres ya me ha traído problemas.
A propósito de los milongueros que me gustan, he descubierto algo más: mi actitud poco pretenciosa de estos tiempos hace que el disfrute y el encuentro de hombres de mi agrado esté mas cercano. Anoche: de doce, mi piel seleccionó dos: uno que supongo no supera los veintitres años, el otro cincuentón. Ninguno de los dos se invitó a acompañarme unas cuadras. Terminé en un hotelucho con uno que bailaba horrible ( pero besaba tan lindo en medio de la calle desolada).

sábado, 17 de septiembre de 2011


A LA GUARDIA NUEVA


Nuevo descubrimiento para mi método: bailar tango con un principiante no nos resta a las mujeres ( como tantos viejos milongueros me han dicho). Bailar tango con un principiante nos devuelve la virginidad como milongueras, nos pone frente a un cuerpo que nos posibilita el entorno adecuado para bajar nuestro nivel de ansiedad y redescubrir el disfrute del abrazo no contaminado por la excesiva técnica.

viernes, 16 de septiembre de 2011

BUSCÁNDOTE

Aunque mañana trabaje diez horitas; aunque las ojeras se me enfríen cuando mañana toquen el piso marcado con las rueditas de los changos...AMO LA NOCHE DE VIERNES!; AMO ESTAR AGOTADA Y ENTREGARME CANSADA Y EMBRIAGADA AL PECHO DE MILONGUERO SENSIBLE Y CONTENEDOR

jueves, 8 de septiembre de 2011

QUE BUENA ES

Qué anda pasando conmigo que continúo estando tan buena como partenaire?. Me parece que me tocó la cruda realidad: una, en la milonga, se puede hacer la interesante hasta los veintipico y, si los llevás bien quizás puedas caretearla hasta los treinta pero,en mi caso ya ando de vuelta y, por suerte la inteligencia no escasea como para darse cuenta:
Ya está María, pasó tu época de gloria y mas vale que acompañes la decadencia con docilidad, aceptando cualquiera que se te acerque para bailar porque, los que te gustan puede que gusten de otras mucho mas jóvenes,menos asquerosas a la hora de entablar charla, mejores bailarinas, con muslos mas torneados y, con polleras mas cortas.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Estoy desastrosamente destruída de cuerpo y alma. Ojalá -queridos milongueros, no anden tan quedados y me ofrezcan su abrazo con desmesura y...que sea lo que Dios quiera