lunes, 13 de febrero de 2012

DULCE AMARGURA

5:13 hs. Volviendo de milonguear. Me siento limpia y no porque realmente esté limpia luego de la ducha. Me siento limpia por dentro. Es como dice el tango "al fin andar sin pensamiento". Bailar me quita lo que anda dando vueltas, lo que estorba. Estaba linda la milonga. No me quedé hasta el final, sin embargo. A veces-la mayoría de las veces,adecuado es ponerse un límite y guardar ganitas; sobretodo cuando los milongueros que una quiere no son precisamente los que se te acercan. Y bueno...Siempre va a faltar uno, o dos...Por estos tiempos, me andan faltando tres. Los extraño. Cada uno con su manera de bailar tan única y como rasgo común: la dulzura con la que me envuelven desde que se acercan tímidamente para invitarme a abrazarlos. No hay como un milonguero dulzón- lo que no quiere decir asquerosa y repugnantemente meloso. Honestamente dulce y, a su justa medida, porque seguramente lo sea más allá del baile.

Hoy anduve más que envuelta en dulzura de abrazos, entre piropeadores vulgares. Recordé mis épocas de piropeadora profesional en eventos empresariales. Pensar que me pagaban recontra bien por decirles piropos cursis a los hombres de traje y corbata durante dos horas... y, estos milongueros te dicen cualquier cosa esperando seducirte cuando lejísimo estás de pagarles aunque mas no sea con un abrazo mas cerradito e intenso. Irreproducible es que me ponga a relatar las cosas que te dicen... Palabras que pasan...Ojalá alguno se animara a mirarme sin más. Algunos tienen un repertorio de piropos anticuados que nada dicen,. otros te dicen algo medio subidito de tono como para estar bailando "El cielo y tú". Sigamos participando. Cómo se les esfuma la magia muchachos cuando abren esa bocota eh!. Si la abren que sea para chantar un beso que, dicho sea de paso, en las noches milongueras ni aparece.

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