miércoles, 16 de mayo de 2012

ARRABAL AMARGO Tuve un desastre doméstico – poco glamoroso por cierto: se me cayó el bidet lo que ocasionó una ida a la guardia donde me cosieron la entrepierna y, una hecatombe doméstica que generó disturbios en el vecindario. Hasta ahí, un panorama caótico. Pero, en eso, me dispuse a tomar al toro por las astas y me dirigí hasta la ferretería que justito tengo a la vuelta, para comprar Pulpito. Es el adhesivo que usa mi madre para pegar sus tacos y, "es a prueba de agua". La idea era rellenar la grieta desde donde se veían nacer las gotitas. Por lo menos hasta conseguir un plomero y evitar la inundación. Dicen que los bebés se pueden ahogar hasta en un charco y no me perdonaría promover tal accidente. Y, apenas entré al local, no pude mas que verlo y, al instante no pude mas que desear dejar de verlo. No se por qué. No lo quería ver más. De pronto me veía sentada en una banqueta que divisé al fondo de la ferretería, entre una escalera altísima cerrada que estaba apoyada junto a la pared y unos baldes que parecían de pintura. Por ahí quería sentir su lugar, pertenecer a su espacio, acompañarlo. Una brisita de ilusión. Lo cierto es que estoy perdida: sin poder bailar unos tangos y sin el don de la expresión oral cada vez más difícil se me hace conocer a alguien que pueda llegar a querer conocerme. Y, cómo me gustaría que el ferretero quiera conocerme. ¿ Cómo me acerco?!. Alejado del perfil tanguero que suele seducirme y al que medianamente conozco de las estrategias que puedo llegar a utilizar - para lograr acercamientos que terminan de seguro en la cama, luego de unos besos babosos, hago agua en este rubro. Tanto tango, tanto abrazo y en la calle no estoy sabiendo cómo levantarme un tipo. En Buenos Aires, se agilizan tales encuentros: los hombres te piropean bastante, una que por ahí ( si gusta del autor del piropo) sonríe, invitación a cafécito, etcétera. Pero, acá las cosas no fluyen. Hay que hacer fuercita. Piropos solo llueven desde algún lejano andamio. Y, no está fácil. Menos si ahora se te ocurrió querer que te conozcan tu interior. Qué viva!: ahora que no me está gustando tanto lo que veo de mi, quiero creer que mi interior está bueno. Y, lo mas triste es que ni yo conozco qué más hay de mi que no esté viendo. Cómo es?; ayyyy...estoy terriblemente boba. Puedo decir que tiene una actitud callejera que me da seguridad,una voz ronca que me hace acordar al de Almafuerte, unas manos grandes, con infinitas líneas, ajadas...Tiene un anillo en su pulgar como de gitano, hombros como para acariciar mientras suena algún tanguito versión Hugo Díaz y un tatuaje en antebrazo derecho…Reconozco odiarrrr los tatuajes y haber dicho unas quince veces en mi vida - y puede que más también, que los hombres tatuados causan mi rechazo…Y bue, hay excepciones porque no es el primer tatuado que me gusta. Y a todo esto, Beba en su pata pata ,morada del llanto. Deduzco que pensó que la llevaba al médico. Ya estaba el ferretero por darme el vuelto cuando me preguntó “cuánto tiene?”- mirándola a mi chirusa furiosa. Levanté mi índice - en señal de uno y él tiró datos: tengo una de dos. Y siguió: - pero vivo con mi hija de 6 . Por qué será que esa última frase me terminó de embobar. Imaginarlo como padre, haciéndole la comidita a su hija, ayudándola en sus tareas lo hace mas atractivo a un hombre?. La cosa es que en este rubro estoy perdida. No tengo idea cómo acercarme. Encima no se si está bueno tener que ir a comprar cualquier cosa con tal de topármelo. Él – sinceramente, no me dio el más mínimo indicio de nada. O sea: en esta pile no hay una gota de agua pero más me encanta el desafío.

4 comentarios:

  1. que grande! mi mujer siempre me dice que el hombre en el rol de padre garpa mucho!
    espero que salga todo bien tus cosas

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    1. Es así!- para ustedes mientras porque a nosotras si nos ven con hijos nos esquivan. Gracias Richard!

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  2. Hacía días no pasaba por aquí.

    Te dejo un saludo.

    Gracias por permitir espiarte y suerte con tu ferretero. Ojalá te toparas con uno como el personaje de Darín en Un cuento chino.

    Hasta después.

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    1. Con el chino me conformo. Anduve por su blog!; qué bonito anda mas allá de los conflictos y su receso. Hasta lueguito!

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