sábado, 17 de noviembre de 2012

Cada día te extraño mas



Venía sacando chispas; mostrando garras...Los milongueros andaban - salvo raras excepciones medio medio. y una con tan pocas pulgas...Ya eso de que me estiren la mano mirándome a lo malevo - sin decir palabra, como dando por sentado que quiero bailar, me predispone mal. Porque a esta altura las certezas están: estoy segura que los contados con una mano - y sobran dedos, con quienes siento necesidad de bailar, saben de los sentimientos que despiertan en mi y ahí ni falta que hace preguntarme ( llévenme donde quieran) pero.  esos otros con quienes puedo bailar, otras elegir no bailar porque prefiero escuchar,  bajen el copete que a veces seré complaciente pero no soy una máquina milonguera. Igual . son tan torpes algunos que en ese estirón de mano. lograron tironearme hacia la pista y chantar un abrazo. Ni hablar lo que sigue: lo torpe de ese abrazo. Por qué?!Y la gota - de vinagre, que rebalsa este cuerpecín: "te me alejás" (yo me alejo???!!!; y sí!: abrí esos sentidos y te darás cuenta: nunnnnca estuve cerca). Y, otro (mientras se empecinaba en apretujarme la espalda para hundirme contra su pecho): - bailemos  "milonguerito" puede ser?. "Quien se llevó todos los laureles fue uno que, más allá que desde el primer momento se me acercaba demasiado, no tuvo otro bocadillo que arremeter con un: " te vi el otro día en la plaza" (y??? pensaba mientras qué voy a agregar mas que un "puede ser"), bailando con tal ( y dijo el nombre del susodicho) ( y???). Le respondí con una sonrisa y un "ahhh sí". Qué más se esperaba este buen - y pesado hombre?. Y ahí me dijo: "vos eras la de shorcito no?; no pude dejar de miirarte."  No me lo digas!. Esa cosa tan de hombre desesperado, tan de bailo para apretar y que suene lo que suenem ;me enerva. Me puse un short hilachento y tenía un tipo mostrando la hilacha pegado a mi!.Decí que pasaron otros mas tranqui con quienes me conecto desde un lugar respetuoso, sensible y con quienes siento la necesidad de estar cada vez más cerca en ese abrazo. No es moneda frecuente y las chirusas salimos perdiendo: a veces esperamos uno de esos hombres que nos provocan sensaciones que nos desbordan y mientras tanto no podemos elegir no bailar con esos otros que nos ganan por su propio desborde y torpeza. Pero bue...así es la milonga mientras no seamos nosotras quienes vayamos al frente jugándonos por nuestros elegidos. Igual, la noche terminó hermosa; después de bailar con alguien que me encanta, con quien me siento tan tremendamente íntima, desnuda; con quien toda tanda es corta, compensamos el trance inicial. Y, ni ganas de probar más y de desteñir con otro abrazo, la sensación de haber bailado como mas me gusta. Prefiero quedarme ahí: temblando. El tema es cómo hacer para bajar las expectativas y lograr disfrutar  sin desear bailar sólo con los que tanto fuego me provocan.

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