viernes, 13 de septiembre de 2013

Rondando tu esquina

La esquina estaba tan linda. Un viento fresco se colaba entre mi escote y los faroles desplegaban franjas amarillentas en el aire. Una postal.  Al llegar lo vi : un "señor milonguero" bajo el farol a quien tuve el placer de cabecear en mas de una oportunidad ( esto de elegir y romper códigos milongueros es tan atractivo...) . Luego ,cayó un morocho medio como corriendo con un ramilllete de Santa Ritas que había atado ingeniosamente con un hilito de los de envolver paquetes ( sisal se llaman?) y un mensajito entre medio del mismo (no pienso develar contenido) . Presencia femenina conocida y querida, con quien compartimos jornadas del TIC  también pasó por la esquina, el milonguero salteño que se excusa tímiamente "hace mucho que no bailo" y que si pudiera estar por un instante abrazándose a él mismo se daría cuenta lo lindo que se siente...José, siempre ahí, acompañándome  desde su tranquilidad y con quien también suelo bailar ( estar en la calle no solo me pone fácil sino que me da ímpetu pa´avanzar a todo muchacho) .
En un momento creí ver a mi psicóloga- con quien habré gastado tanta carilina entre el psicoanálisis . Es cierto que Córdoba es un pañuelo. Y es cierto que hoy no hay tanta lágrima que me haga necesitarlos ( aunque cómo lloré hoy a la siesta!- me estaba olvidando.)
Por suerte no pasó el pollo , sí el perro negro tan contento al que parece gustarle el tango.
También el chico que pinta bello sobre azulejos, con su guitarra fileteada...
Y la jornada callejera iba finalizando cuando pasaron unas pebetas cálidas y distendidas, quienes me preguntaron si podían sacarme una foto (gracias),
 

1 comentario:

  1. Creo sentirme identificado en el personaje del milonguero salteño. Aunque no soy salteño, más bien del noroeste cordobés. También cuando pinta bailo mi tanguito solo sin apuro y sin miradas. Volver al abrazo tibio y pasional del tango es algo que me alegro por completo la noche. Excelente y seguro seguiré estando alguna que otra noche porque aprovecho escuchar tango y darme el gusto de verte bailar (por qué no de bailarlo también?!?!).

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