lunes, 6 de enero de 2014

LA CALESITA

No fue fácil volver a Buenos Aires . Al no conseguir alojamiento yiré de un lado para otro unos días junto a Beba, pasando calor con poca elegancia. Me instalé en  la Plaza de Almagro donde conseguí  refugio  por las noches de manera clandestina, en la calesita. No estuvo mal entre sueños ver caballos rojos volando, no estuvo mal andar mostrando toda hilacha y piantarme a recibir. Y sin querer agarré la sortija. El pasado viernes a la tarde,  apareció un muchacho a quien detuve para pedirle fuego : separado,  con una hija..
Y,  acá estoy otra vez viviendo bajo un techo y acompañada. No se mucho más. No quiero saber. Hoy necesito un poco de comodidad.

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