sábado, 11 de enero de 2014

Mas mala que una araña

Estoy mas mala que una araña; Buenos Aires no me ha sentado muy bien. Será que estoy muy casera ,  intentando demostrar que puedo tener una pareja estable y animarme a la convivencia con hija propia, hija ajena, no se...
Anoche me fui a milonguear sin decir nada, aprovechando un silencio amargo y el viento que se levantó.  Y caí en Canning como hace un tiempo no lo hacía. La primera impresión no fue buena: mucha gente, mucha luz, poco sillón desvencijado, poco hombre suelto, mucha mujer emperifollada...Extrañé Tsunami - cómo extrañé Tsunami!;  la milonga cordobesa que tantas noches me ha cobijado, donde tanta desnudez he volcado, donde tanto he volado, donde entre abrazos tanta belleza he conocido.
En eso,con mi mala gana encima,  descubro uno, dos, tres...Los  hombres se me iluminan uniéndose entre mi ayer porteño  y  este ahora que me envuelve de manera no muy placentera. Es que a tantos conocía, con tantos he bailado...Y allí también estaban unos cuantos a  quienes entre tangos he deseado, con quienes he compartido ráfagas de encuentro, intensos desencuentros, sábanas...Y volví a bailar después de algún tiempo con algún que otro y a hacerme la tonta frente a algún que otro también...
Volví al ruedo porteño y a enamorarme de estos milongueros que de afuera dan asco por su pinta, por su pose, por sus aires de grandeza pero...que bailan tan lindo y hablan tan justo y necesario que una pierde...Y cómo costó volver a casa. No se en qué pueda terminar frente a tantas tentaciones.

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