sábado, 9 de agosto de 2014

TANGO INCOMUNICADO POR LA INCLUSIÓN

El Tango Incomunicado es ante todo la necesidad. Una necesidad que va mas allá del baile que uno conoce. Una necesidad de descubrirse, de ser,  de encontrarse, de comunicarse plenamente y brotar como salga, como quiera y como se pueda.  Puede que no sea bello ni virtuoso pero,  debe fervientemente ser un tango tan libre como placentero. 
Lejos de planteos coreográficos,  el Tango Incomunicado,  arremete  de manera despojada, comprometiéndose como un tango espontáneo. La ausencia de abrazo compartido con un "otro" no nos es ajena a quienes practicamos el método TI. Es, por otra parte, consciente y,  la clave para entender esta práctica,  radica precisamente en la ausencia de ese otro, en la soledad de un presente, en lo repentino de un encuentro/ desencuentro, es la posibilidad y el permiso de extrañar un abrazo, de gozar no tenerlo, de aprender a estar solo, a vibrar de existencia.
No es bailar tango en pareja o bailar solo. No es una elección. Es un todo. Un complementarse y nutrirse desde uno y otro lado para confluir en una mirada que abarque ese tango que nos es íntimo, esa forma de bailar casi primitiva, desenfrenada, catártica  que trasciende la  técnica posible. 
Es a partir del Tango Incomunicado donde me reconcilio con mi personalidad, me permito dejarla aparecer y será en la milonga tal vez donde segura de mi misma me pueda relacionar con los demás; desde la honestidad, desde lo que me gusta de mi propio ser, desde lo que padezco, desde lo cómodo y lo no tan cómodo, apostando y confiando en eso que llamamos "estilo" y, que por ahí no es mas que andar plantados con nuestro adentro.  
Por mi experiencia urbana exhibiendo casi hasta con actitud exhibicionista mi  Tango Incomunicado (porque hasta lo he hecho desnuda y se me ha juzgado como tal), puedo decir que estamos todavía muy arraigados a la concepción del tango como danza que se baila en pareja. Precisamente sacarlo a la luz y a las calles - y por qué no a las milongas,  es motivar que en algún momento se expanda tal visión. Sobretodo porque el Tango, me parece, puede incluirnos aún más y puede llegar a entrarnos mas en soledad que decidiendo ir a conocer lo que es tomar clases, aprender los ocho pasos y salir a la noche a milonguear , abrazándonos a otros antes que a nosotros mismos. 

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