viernes, 5 de septiembre de 2014

COCHABAMBA 444



Es como cuando te da  la ducha helada sobre la nuca. Una revelación. Un dolor que te acuchilla y te destruye en un instante y que, luego pasa a entibiarte en  medio de  una especie de trance alentador. 
Creí que no iba a encontrar otro hombre que me nockee en un abrazo, que me aquiete y lacere mi desnuda mansedumbre. Y allá estaba palpitando tras rulos antitangueros el muchachito de remera gastada -parecía  anaranjada y bombacha de campo color de arena mojada. 
Una fiesta en Cochabamba entre luz amarillenta, entre cuerpos a montones, carcajadas, pibas buenas, mucho morocho en San Telmo... Códigos en la pista destrozándose   van  rodando, jugueteando y resbalando entre ochitos milongueros. Y, entre una nube de talco, corazones - mas que piernas,  van moviéndose.
 Y una que queda perpleja, atontada, vulnerable, mansa, clara e irremediablemente por toda la noche: enamorada ( y pensar que hasta hace un rato a otro andaba extrañando...).

Cuánto amor se respira en estos aires...



1 comentario:

  1. ojalá fuera uno quien despertara semejante descripción. Pero no tengo rulos y por ahí ni tan tanguero soy. Tal vez no conozco ese lugar que hoy dan tantas ganas de conocer. Caigo cualquier día?, estará usted?

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