lunes, 28 de julio de 2014

MILONGA DE PLACITA DORREGO

Me bajo del 24 por Bolívar y ya medio que solito se me acelera el paso entre los adoquines y la iluminación amarillenta que desparrama tintes desde algún bodegón. Busco la Defensa y se que precisamente ahí no iré  a defenderme. Todo lo contrario.
 No puedo creer estar otra vez por Buenos Aires; lo creo y lo descreo varias veces por día. Y ahí estoy. entre una murga discreta que suena junto a una fogata en la misma plaza y  ellas: las luces de colores que  me invitan, el tapete que me llama y tanto guapo y guapa por la pista. No hay mesas que rodean pero sí quienes con botella de Quilmes en mano disfrutan pispeando abrazos. Cómo me gusta la milonga de la Placita de San Telmo!. Una emoción caer otra vez por esos lados; se me vienen imágenes de hace tantos años y ver al mismo Indio poniéndole el pecho a las balas de frío...Emociona. Puro amor tanguero que en las milongas callejeras se deschava de primera. Y es tan raro lo que me pasa. Será que una es callejera que las milongas a cielo abierto  sientan tan bien. Bailo lo que venga y como venga, mezclo entrados en alcohol con principiantes charlatanes, abrazo sin pudores a morochos entradores...Todo está permitido porque una se permite en un ámbito que promueve diversidad e inclusión. Y, las milongas callejeras tienen tanta vida, colores, zapatos a montones que el tango encuentra su actualización tan necesaria. Gracias.
(Domingos a partir de las 20 hs en Plaza Dorrego - San Telmo - Capital Federal  )




viernes, 18 de julio de 2014

EN UN BESO LA VIDA

Siempre bailo con uno, nunca nos acordamos de nuestros nombres pero es un pelilargo tan tranquilamente intenso en su manera de abrazar, nuestras piernas casi que no se despegan cuando caminamos y cómo es que se llama cuando queda tu pierna envolviéndole su muslo?; amo eso y quedarme ahí un ratito o cuando me hace el sandwich ( o lápiz se llama?) y siento sus empeines firmes detenerse sobre el arco de mi pie y luego su mano sobre mi espalda que me deja hacer y meter dibujitos pero que en todo momento me anuncia su presencia. Unos hallazgos, unos encuentros que te descolocan...Y, hasta da cosita luego mirarlo a los ojos; como que ya te conoció tanto tantísimo...No me mires, por favor no me mires porque me faltaría un beso tal vez en tu cuello para seguir bailando esta historia y no se, no se...


jueves, 3 de julio de 2014

Mixtura Tanguera


Maldita Milonga

Anoche anduve en La Maldita Milonga. Me gusta la oscuridad, los destellos azulados, bailar con  la orquesta de estos chirusos, que te hablen poco, que te saquen a bailar sin tanto jugueteo...No abunda la troupe de milongueros conocidos y me parece que eso es precisamente lo que hace de este lugar un sitio relajado, donde todavía hay abrazo cerradito y poco cuello duro... Bailé con un yanqui, un catalán, un mexicano, un panameño, dos chilenos, dos brasileros y dos argentinos. Bailaba tan hermoso el panameño; la espesura de sus rulos cubría mi cara a manera de carpita y casi que ahí abajo era tan difícil no confesar los deseos más íntimos que entre un tango  brotaban. Robusto, morocho, ni tan alto ni tan abajo. Justito para acomodarnos, olernos, descubrirnos, desnudarnos, amarnos por un rato. Remera verde, un tatuaje con un nombre que no pude descifrar, un pearcing en su lengua y un par de ojos redondos...Cómo me gustan los milongueros encubiertos, que parecen metaleros; cualquier cosa menos tangueros...
Pero se fue, como se van tantos después de la tanda. Se fue contento, junto a sus rulos alborotados, entre el aire poco fresco del ambiente... Y volví a mi banqueta, junto al vaso vacío perfumado a fernet a tragarme su ausencia con la mejor cara para volcarme a otros cuerpos por otro rato. 
No eran ni las tres cuando aparece el anuncio de última tanda y sentís que todavía te falta, que te falta tanto para estar con cuerpo flotando, con mente de niebla... No te queda otra: caés a donde sabés que aún sin ser la milonga de tu preferencia, hay tangos que te encuentran con los rayos de sol acuchillándote  por la espalda.