miércoles, 31 de diciembre de 2014

Tango que me hiciste mal y sin embargo te quiero

A ningún milonguero le va pésimo que ahí los veo entre amigotes riendo?
No me daba ganas de abrazarte. Entonces cuando recibí tu mensajito: "en qué barrio andarás milongueando" ni te respondí. Estoy harta de jugar sin divertirme. Además qué pequeña se siente una cuando intenta compartir algo con un ganador que no deja de hablarte de su balance - recontra positivo, del año que se va yendo, de los proyectos que se le vienen...

viernes, 26 de diciembre de 2014

RELATOS TANGUEROS ( BAILÁ, VOLÁ, ESCRIBÍ)

( de Luigi Seta)  Almita Herida
Y de pronto, en medio de todo, sin anestesia ni miramientos te aparecés vos por la milonga de la Pequeña Habana, carita a tristona, como preguntándote por qué estabas allí… Habrá sido en realidad que la Ciudad Vieja te había devuelto de sus fauces, indemne? Era ya el mar marrón un recuerdo, quieto y adormecido allá por el Río De La Plata? Y bailando te veo…. Y me ves… Dagas que surcan el aire, miradas que no quieren ser, y yo atrapado en esta sincopa puta del enrosque.... y este tango que me va arrastrando, sin miramientos, expuesto,...y yo vulnerable, herido.... y vos ahi… sin poder tocarte... Hasta que este mismo tango se declara en rebeldía, y ya no se deja... ni siquiera bailarlo.... y yo congelado en este instante perpetuo.... Un instante y un universo al mismo tiempo.

( de Fernando Mediavilla)  Veinte Años 
Pasan de los cuarenta y sus almas ya están enfermas.
Los sábados buscan amparo en la milonga. Se sientan en lugares distantes y durante un tiempo se ignoran, hasta que el arrullo de Marino o de Berón les empieza a apretujar y es entonces cuando se buscan. Al principio bailan de forma distante, tanteándose.
 Un par de tandas y consiguen conectar con tanta intensidad que sin saber cómo, terminan entre un caos de cartones de cajas de fernet y champán al fondo del almacén, medio enloquecidos y enmarañados como animales en celo.
Pasado el estado de enajenación, se recomponen y lentamente regresan a su mesa. No bailan con nadie más, cualquier invitación es tajantemente rechazada.
Cuando todo termina salen por separado, sin despedirse, Máximo vuelve a casa y a veces se encuentra con Mónica en el portal, se miran como dos desconocidos antes de entrar en el ascensor, comen de forma frugal y beben una copa de vino en la cocina, apenas se dirigen la palabra sólo algún lacónico comentario sobre el ambiente de la milonga. Luego cada uno se dirige a un dormitorio diferente.
El mes que viene hará veinte años que Mónica y Máximo se casaron.

Textos compartidos a través de Relatos Tangueros

lunes, 8 de diciembre de 2014

Alma en Pena

Deambulé por la Avenida de Mayo entre los tres escenarios desplegados a puro tango. La Gran Milonga - debo decirlo, no me pareció tan "gran" en cuanto a que no encontré ni a uno de esos milongueros que tanto veo en las milongas que frecuento. Dónde están que se andan perdiendo el abrazo a cielo abierto?. 
Pero bueno, La Gran milonga es eso: sumar gente nueva, bajar el tango a la calle, milongueros de distintas zonas de provincia, de otras provincias... Me abracé a varios morochos de zona oeste de Buenos Aires por ejemplo, a un tucumano, a un neuquino y, cuando me vi con poca demanda, no me quedó otra que probar tomar la iniciativa encarándome a milongueros vírgenes. Entre que sepan algo y que no sepan nada, me quedo con lo segundo. Y, nada mal. Descubrí hace un tiempo que, desde mi rol de mujer en el tango puedo guiarlos perfectamente a los muchachos que no tienen la más pálida idea de lo que es bailar abrazados, pero que sí andan conectados con la música. De hecho siempre les miro los pies - y no por los zapatos sino por cómo en un ser tanguero, los pies se les mueven solos.
"Podés cerrar los ojos?" - les mando y, es tan lindo el asunto. Me llevo cada sorpresa!.
Y después - a las 2:56 hs. precisamente, cuando el Sexteto Visceral dio el final, dudé si ir a buscar el ansiado abrazo de algún morocho con ojeras a "El tacuarí" o volver caminando serena por Corrientes.
Llegué hasta la esquina de Tacuarí, vi que me restaban como quince cuadras y enfilé pa´l Obelisco nomás mirando justito la luna sobre el mismo, los jóvenes más jóvenes que andaban exhibiendo sus alegrías entre gritos...Tan lindo, tan lindo...
Es que el tango no es solo "Alma en Pena" amor mío...



viernes, 5 de diciembre de 2014

La Bruja

Basta!, vuelvo a intentar la convivencia y es tan desgastante. Ya es como tarde cuando una ha pasado a ser una bruja. Al final pareciera que ellos fingen por un par de meses, se hacen los buenos, los que no son celosos, , los románticos. Se hacen los tangueros! - eso es lo peor. El otro día - cuando vino a las dos de la mañana a  cuidar las nenas para que yo pueda salir a milonguear,  me confesó que detesta el tango, que hasta se la pasó un montón de noches estudiando con desgano la historia de las principales orquestas y cantores con tal de lograr entrarme por ese lado. Y anduvo en bici cuando detesta andar en bici me largó. Yo me creía bastante pilla pero me pasan por encima y al final me falta calle. Instante seguido, me preguntó si ya tenía otro macho. Lo odié. Y por supuesto mentí: "varios" - "y bien machos"- agregué ( ni se qué es ser macho).
Y me fui con bronca de casa, pensaba  entonces qué me une a este hombre de quién me cuesta desprenderme,  además de tantas ganas de estar con él abrazada y besándolo. Y por qué no puedo ya disfrutar de su compañía sabiendo que estuvo con otras mujeres?.( porque aproveché su pregunta y le hice la misma).  Y luego intentó acercarse?!; cómo puede tener ganas?!, acaso ni le importa?, y cómo a mi sí?, esto es estar enamorada y tan pava?. Casi a los cuarenta me pasa?. Y, no puedo cortar. De él dependo , solamente de él para poder salir a milonguear.