sábado, 28 de marzo de 2015

DEJAME SOÑAR



Me duele el alma de pensarla. Ayer la  soñé golpeándome la puerta de casa sin estar borracha, sin andar pasada.  La soñé tirándole bombuchas de colores en su cabellera blanca, cubriéndole con   con gajos de naranjas su piel arrugada como si fuera una máscara. Soñé que después me chupaba su cara, me iba comiendo su cara. Y chorreaba gotas naranjas que me dejaban pegajoso el cuello. Que íbamos juntas a la murga, a “La Goyeneche” también y  que comíamos un choripán sentadas en el cordón de la vereda mientras las lentejuelas verdes se nos despegaban de la botamanga del pantalón. Que en una de esas me llenaron de espuma loca sobre los ojos y cómo me ardían. Y cerré mis ojos un segundo y al abrirlos su figura que corría entre los tambores y la humareda de la parrilla callejera. 

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