miércoles, 16 de diciembre de 2015

ADIOS CORAZON

Anoche me robaron un beso en el último tango de la tanda de Fulvio Salamanca.
No me di cuenta que sucedería. Fue un beso corto, rápido, como besar sin saber que nos estábamos besando. Como querer darlo y al mismo tiempo evitarlo. Justito en medio del tumulto de la pista de madera nueva, de lustre radiante, de abrazos que se dejan, que resbalan, que se apagan.

No se si me gustó. Como aquel primer beso con quien fue mi primer amor,  tal vez mucho no me gustó y hasta guardo un sinsabor.  No es la milonga lugar para besar  y superar la magia del abrazo.