lunes, 4 de abril de 2016

INDIFERENCIA

No cabía un alfiler y sobraba la falta de él. El hombre de la mesa contigua no dejaba de mirarme; podía divisar todos sus  movimientos  sin dirigir mi vista  concreta hacia él. Estiraba su cuello, cambiaba de posiciones, chasqueaba sus dedos al compás del tango que sonaba y cada tanto hasta me chistaba. Me hice la tonta – me encanta.  Frente a él y a los  que merodeaban que ya recontra fichados me los tenía con su manera de bailar ( y no me gustaban).  Nosotras podemos elegir chicas y, si es necesario acatar las pautas milongueras , habrá que seguirlas y nuestro “no” deberá ser  la indiferencia.  Lamentablemente en mi caso el “si”  tampoco es un cambio. Me pongo - más indiferente aún y entonces, acá estamos. Tengo miedo aincomodarlos, a que por mirarlos sientan que deben acercarse a sacarme a bailar.
No estaba él ni tampoco el otro. Y se notaba tanto. A cada instante miraba hacia la puerta esperando que aparezcan. Nada. Dueños de los abrazos mas hermosos por estos tiempos- por ahí siento gustarles mucho. Pero, por esperarlos me llevan a encerrarme en el brutal sabor de laausencia y la inicial grata soledad que con el correr de los tangos retumba de manera tremenda. Y me hallo no perdiendo detalle de la pista que se me  va nublando y ahí  los imagino cada tanto a esos hombres que se extrañan por sus tiernos abrazos . Casi que los veo hasta  abrazando a otras milongueras.  Y hasta celos!.  Luego lo concreto en el final de la tanda:  no están. No vinieron. Y vuelve otra bronca:. la del desencuentro; en qué otra milonga encontrarlos de  esta ciudad populosa?.
Bailé poco; para estar cuatro horas bailé muy poco: primero un morocho de traje que bailaba hermoso; luego un señor bastante mayor que una , con quien me sentí horrible mientras me hizo girar en el silencio entre tango y tango para ver mi trasero y aplaudirlo  sin reservas halagándome el pantalón negro que me había puesto. Por qué?, no ve que ni sonrisa de mi parte tiene como para seguir jugando?. Y me aguanté otro tango y luego enfilé a mi silla intentando cubrir el motivo  en cuestión del halago.Habré bailado con dos más y basta; ya está me dije para mis adentros y abanicándome las lágrimas casi nacidas. 
Un rato más sentada y , un "Viejo Ciego" entrada la madrugada que me despabilaba con dulzura . No pudemás. Me paré y busqué un muchacho para abrazar. Un desconocido  no tan desconocido porque lo había visto bailar.
“Querés bailar?”

( él dudo un par de segundos. Yo estaba preparada para un rechazo. Y esbozó una sonrisa, me tomó de la mano y bailamos…Cómo bailamos!)…



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